Cuando México gana oro, pasa de todo

Casi dos semanas de frustraciones se desvanecieron en unos instantes cuando Guillermo Pérez le dio a México la medalla de oro en Taekwondo. Una gran hazaña para un país sin tradición ganadora en Juegos Olímpicos.

No cabe duda que México no está acostumbrado a momentos de gloria como este y cuando suceden pasa de todo: lágrimas, exageración, llamadas del Presidente.

El comentarista de la TV mexicana, Antonio Rosique, narró el combate hasta soltarse en un llanto sin consuelo cuando se confirmó que Pérez era el ganador del oro. El especialista invitado en artes marciales que lo acompañaba tuvo que tomar el control de la transmisión pues Rosique no podía armar palabra.

Luego del triunfo, Pérez fue felicitado por el Presidente de México, Felipe Calderón, en un enlace muy accidentado y con la emoción a flor de piel, el medallista se despidió del mandatario con un "gracias Sr. Presidente, un beso..."

Y ya para terminar los mismos de siempre, los oportunistas que se cuelgan de un éxito personal, directivos por supuesto. Además de la exageración de repetir el combate final por más de dos horas se forma consecutiva a nivel nacional.

Cómo sea, qué saludable es ver la bandera mexicana en lo más alto, aunque sea por una vez.

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