Barry Bonds se Castigó a sí Mismo de por Vida

Barry Bonds insiste en que no se ha retirado porque espera seguir en las Grandes Ligas. Pero ningún equipo aparece como interesado. Se dijo en Nueva York que los Rays trataban de negociar con sus agentes, pero en las oficinas de Tampa, tres personas consultadas, dijeron no saber nada del asunto, aun cuando tampoco desmintieron ese rumor.

Al mismo tiempo, Bonds, quien cumplió 44 años el 24 de julio, clamó en San Francisco ante una Corte para que lo

perdonen en el juicio pendiente por perjurio y obstrucción a la justicia. Tiene encima 14 acusaciones de ese tipo.

El juez del caso confirmó que los abogados de Barry le pidieron que quitara los cargos por haber mentido ante un jurado federal acerca de su consumo de esteroides y otras sustancias.

Bonds, quien nunca ha aceptado que se metía esteroides y hormonas de crecimiento humano, tampoco lo ha negado.

De todas maneras, es notable que el líder de los jonroneros, con 762, haya permanecido desempleado durante todo este año, después de sus 22 temporadas en las Mayores con Piratas y Gigantes.

Ningún propietario de equipo, ningún gerente-general y ningún otro vocero de las Grandes Ligas ha explicado por qué. Pero es fácil suponer que el estado de las cosas judiciales de Bonds sería una distracción muy grande en la tarea diaria de tratar de ganar juegos. Igualmente es conocida la actitud arrogante, egoísta y muy poco agradable de de él para con compañeros de equipo, funcionarios de las oficinas y periodistas.

Un gerente-general consultado sobre el asunto, dijo creer que Bonds no jugará más, a menos que quiera a ir a alguna liga independiente y encuentre allá quien lo quiera.

Además de ser el más prolífico jonroneros de todos los tiempos en Estados Unidos, con esteroides o sin esteroides, Barry Bonds también ha sido un buen bateador de contacto. En sus 22 años de bigleaguer bateó para 298, en 11 campañas terminó sobre 300, incluídas la de 2002 con 370 y la de 2004 con 362. Su total de carreras impulsadas es de mil 996.

Al mismo tiempo, sus escenas grotescas en clubhouses y dugouts, se cuentan por centenares.

La última vez que visitó Shea Stadium con los Gigantes, el año pasado, se había anunciado durante dos semanas una conferencia de prensa suya, a celebrarse antes del primer juego de la serie. A la hora indicada, 5:00 de la tarde, unos 50 reporteros estabamos reunidos a la espera de que se cumpliera la cita.

Bonds salió de los salones esclusivos para peloteros, se paseó por todo el clubhouse, por entre los periodistas sin saludar a nadie, estuvo algunos minutos en su locker, y volvió a irse como si no tenía ningún compromiso.

No hubo conferencia de prensa esa tarde ni más nunca con él.

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