Qué dicen las lágrimas de Federer



Conmovió verlo a Roger Federer llorar desconsolado, como si fuera un niño, cuando le tocó hablarle al público luego de la final perdida en Australia. Tan impactante fue la imagen del llanto del helvético, que Rafael Nadal festejó contenido, con un respeto exagerado (A propósito, una actitud más que destacable la del mallorquín)

Ahora bien, pero qué se trasluce detrás de esas lágrimas que el nro 2 del mundo no pudo contener. Hay algo más aparte de la asociación obvia que tiene que ver con la bronca por la derrota, por no haber podido igualar el récord de Pete Sampras o la emoción que lo embargó tras escuchar el aliento de las tribunas a pesar de no haberse consagrado campeón. La sensación es que Federer lloró también pensando en el futuro. Veamos por qué.

El helvético estuvo más cerca que nunca de alzar por décima cuarta vez un trofeo de Grand Slam y de, por lo tanto, hacer historia. De hecho, llegó al quinto set con posibilidades concretas de poder lograrlo. Es decir, sus ilusiones eran muchas -así fueron luego las frustraciones- porque efectivamente se notó que podía. Pero enfrente estaba Nadal y eso para Federer ya no es un dato menor.

La presencia del español del otro lado de la red ya tiene un peso extra para el suizo. En otras palabras, ya no es cuestión de luchar contra el nivel superlativo de Nadal como jugador si no también contra la presión psicológica que le provoca al Expreso enfrentarlo. Y de ahí surge otro de los motivos que generaron su llanto: la impotencia.

El hecho de advertir que, a pesar de haber jugado bien casi todo el partido, incluso de ganar con más holgura los sets que el Rafa, cuando llegan los momentos cruciales empiezan las fallas por los nervios, los errores no forzados o la falta de confianza. Una actitud timorata que a Federer nunca se le vio desde que llegó a la cima del ránking. Pura y exclusiva responsabilidad de Nadal, quien le ganó los últimos cinco enfrentamientos.

De hecho, sus dudas se manifiestan sólo cuando enfrenta al 1 del mundo. La prueba está a la vista: cuando le ganó la última final del Abierto de Estados Unidos a Andy Murray, nada de eso le ocurrió. Por el contrario, en aquel partido también hubo momentos críticos, sin embargo, el helvético los supo neutralizar como en los mejores tiempos. Y en esa oportunidad no le había ganado a cualquiera: delante suyo estaba el número 4 del mundo, el mismo que ostenta un historial favorable de 5- 2 a frente a Federer

Asimismo, el llanto de Roger habla de su preocupación por advertir que mientras Nadal mantenga este nivel, ya nada será fácil. Ni ganar los torneos de Master Series, ni reconquistar el primer puesto y menos aún alcanzar el tan anhelado récord de Grand Slam ganados por Pete Sampras. Precisamente, tal vez, por esta misma razón esa sea su mayor preocupación: no poder superar al estadounidense y hacer historia.

Finalmente, las lágrimas de Federer demuestran que los grandes también lloran y revelan lo que muchos ponían en duda hasta hace algún tiempo atrás: que el tenista suizo es humano.

Comments

TUS COMENTARIOS

¿Tienes algo que decir? ¡Dilo! Simplemente coloca tu nombre y dirección de correo electrónico, y recibirás un e-mail confirmando tu comentario con una contraseña. Usa esa contraseña y ¡listo! Si ya tienes un nombre de usuario de AOL/IM, ingresa bajo las otras categorías.Gracias por tus comentarios, esperamos sean respetuosos.