¿Mariano Rivera hizo trampa o es un truco de tu mente?

Los videos nos dan la impresión de estar más cerca a la realidad. Pero es increíble cómo las mismas imágenes pueden reforzar los prejuicios del que las aprecia.

Se ha formado un reperpero cibernético por un video que supuestamente demuestra al cerrador de los Yankees Mariano Rivera escupiendo la pelota antes de un lanzamiento en el tercer juego de la serie de campeonato contra los Angels. ¿Crees que hizo trampa?



Hay quienes dicen que esto es otra prueba más de que los Yankees persiguen ganar a cualquier costo. Mientras que otros insisten que no hay ninguna trampa y que el gargajo en cuestión nunca cae sobre la bola.

La noche del martes Grandes Ligas anunció que revisaron los videos disponibles y decretaron que no había motivo para sancionar a Rivera. El panameño bromeó sobre el caso con los reporteros en declaraciones recogidas por Prensa Asociada: "Si ustedes encuentran que la saliva está en la bola, los llevaré a donde quieran, a cualquier lugar del mundo. Pero si no, van a tener que invitarme".

El reglamento oficial de Grandes Ligas indica:

8.02 El lanzador no deberá:

(a)(2) Expectorar sobre la pelota, cualquier mano o el guante;...

(a)(4) Aplicar cualquier sustancia externa a la bola.


¿Pero el video demuestra que escupió la pelota? A primera vista uno podría afirmar que sí. Pero no todo lo que nuestros ojos ven es la realidad.


El paralaje es un fenómeno de la astronomía que indica la "diferencia entre las posiciones aparentes que...tiene un astro, según el punto desde donde se supone observado". (Diccionario de la Real Academia Española, 2001).

Esto significa que la posición aparente de un objeto varía según la localización desde la cual lo miramos. El ángulo del video nos parece mostrar a la pelota directamente debajo del proyectil expectorado por Rivera. Sin embargo, si estuvieramos parados frente al lanzador, es posible que hubieramos visto que la bola estaba a la derecha del gargajo y que no hubo un impacto.

Rivera lleva 15 temporadas de increíble consistencia, particularmente en la postemporada. ¿Toda esta trayectoria se debe a trampas? Nos parece absurdo llegar a esa conclusión.

La era de esteroides le demostró hasta al más iluso que no se puede confiar en nada ni nadie. Pero también debemos recordar que nuestros ojos engañan y no todo lo que vemos en video es necesariamente la realidad.

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