La verdad del desastre Cardenales-Águilas-Homestead
FLUSHING, Nueva York (VIP-WIRE).- Lo de traer a jugar a Homestead, Florida, a Cardenales de Lara y Águilas del Zulia, fue de una torpeza galopante. Nada, pero nada de nada, significaba garantía alguna de que pudiera ser una empresa exitosa.
Para comenzar, se les ocurrió ir a jugar en el extramo más sur del sur de la Florida. Porque más allá de Homestead, solo los Cayos.
El compañero de fanáticos.com, Luis Rangel, publicó una muy buena nota del desatre. Y cuenta que Humberto Oropeza, gerente del equipo larense, y autor de la funesta idea, confesó que la inversión de los dos clubes fue de 300 mil dólares. También dijo que esperaban cinco mil espectadores por juego, 10 mil en total. Pues, en ninguna de las dos fechas vendieron más de 500 boletos.
¡¿De dónde 10 mil espectadores?!... ¡Qué locura!
A los Marlins, que son el equipo de la zona, el cual juega en medio de Miami y Fort Lauderdale, integrado por puros bigleaguers, ¡una organización de Grandes Ligas!, los fueron a ver apenas 18 mil 771 personas por juego este año. Y en ninguno de los siete juegos de Series Mundiales en su estadio (1997 y 2003) han logrado agotar los boletos. Caso único en la historia.
Pero más evidente todavía es que las Series del Caribe de 1990 y 1991 fueron en Miami, lógicamente con los equipos campeones de México, Puerto Rico, Dominicana y Venezuela, y en ambas oportunidades fueron fracasos catastróficos, que hicieron correr al empresario Carlos Isava, quien había firmado contrato hasta 1992.
Es increíble... Pero fueron los Cardenales de Lara quienes representaron a Venezuela en 1991, con Humberto Oropeza a la cabeza en representación del propietario, Adolfo Álvarez. Es decir, Oropeza conocía de primera mano las posibilidades del beisbol como negocio en el sur de Florida.
De que es algo muy raro, muy raro es.
Quizá suponían vender las transmisiones por televisión, ofreciendo una audiencia que no existía. Quizá... quizá... quizá...
Rangel cita tres circunstancias que él considera motivos para el trepidante fracaso...:
1) Ubicación: Homestead está lejos de todo en el sur de Florida.
2) Promoción: La promoción de la serie fue muy discreta.
3) Equipos: No son los gigantes de la pelota venezolana en términos de fanatismo: Caracas y Magallanes.
La promoción fue cero, porque no es noticia que Cardenales y Águilas juegen en Homestead. Y el Caracas representó a Venezuela en la Serie del Caribe 1990, cuando tampoco funcionó el negocio.
Es decir, todo el mundo sabía que tal aventura no tenía pies ni cabeza, menos Humberto Oropeza.
Para comenzar, se les ocurrió ir a jugar en el extramo más sur del sur de la Florida. Porque más allá de Homestead, solo los Cayos.
El compañero de fanáticos.com, Luis Rangel, publicó una muy buena nota del desatre. Y cuenta que Humberto Oropeza, gerente del equipo larense, y autor de la funesta idea, confesó que la inversión de los dos clubes fue de 300 mil dólares. También dijo que esperaban cinco mil espectadores por juego, 10 mil en total. Pues, en ninguna de las dos fechas vendieron más de 500 boletos.
¡¿De dónde 10 mil espectadores?!... ¡Qué locura!
A los Marlins, que son el equipo de la zona, el cual juega en medio de Miami y Fort Lauderdale, integrado por puros bigleaguers, ¡una organización de Grandes Ligas!, los fueron a ver apenas 18 mil 771 personas por juego este año. Y en ninguno de los siete juegos de Series Mundiales en su estadio (1997 y 2003) han logrado agotar los boletos. Caso único en la historia.
Pero más evidente todavía es que las Series del Caribe de 1990 y 1991 fueron en Miami, lógicamente con los equipos campeones de México, Puerto Rico, Dominicana y Venezuela, y en ambas oportunidades fueron fracasos catastróficos, que hicieron correr al empresario Carlos Isava, quien había firmado contrato hasta 1992.
Es increíble... Pero fueron los Cardenales de Lara quienes representaron a Venezuela en 1991, con Humberto Oropeza a la cabeza en representación del propietario, Adolfo Álvarez. Es decir, Oropeza conocía de primera mano las posibilidades del beisbol como negocio en el sur de Florida.
De que es algo muy raro, muy raro es.
Quizá suponían vender las transmisiones por televisión, ofreciendo una audiencia que no existía. Quizá... quizá... quizá...
Rangel cita tres circunstancias que él considera motivos para el trepidante fracaso...:
1) Ubicación: Homestead está lejos de todo en el sur de Florida.
2) Promoción: La promoción de la serie fue muy discreta.
3) Equipos: No son los gigantes de la pelota venezolana en términos de fanatismo: Caracas y Magallanes.
La promoción fue cero, porque no es noticia que Cardenales y Águilas juegen en Homestead. Y el Caracas representó a Venezuela en la Serie del Caribe 1990, cuando tampoco funcionó el negocio.
Es decir, todo el mundo sabía que tal aventura no tenía pies ni cabeza, menos Humberto Oropeza.
Categorias:
- Béisbol

Comments
7:01 AM Dec 25th 2009
Jorge
Ni hablar. El señor Oropeza es un burro o un eterno optimista.