River ya mira con seriedad el descenso
Si hoy terminara el torneo Clausura, River Plate comenzaría la siguiente temporada en el último lugar de la tabla de los promedios que determinan qué equipo desciende a la 2da división del fútbol argentino. Es un dato elocuente e inédito para un club que siempre peleó por los primeros puestos.
Como agravante, las catorce fechas que quedan de este campeonato, no parecen ser una oportunidad para que los dirigidos por Leonardo Astrada reviertan la situación. Por el contrario, actuaciones como las de ayer frente a Arsenal y como las otras cuatro de este torneo, demuestran que todo puede empeorar. Al mismo tiempo, dejan en claro que el conjunto de la banda roja tiene un funcionamiento acorde al lugar que ocupa. Es decir, no es una cuestión que está relacionada solamente con los números acumulados durante las últimas campañas, River, además, juega como un equipo que está para luchar con los de la mitad de tabla para abajo.
Y eso no es que sucede por arte de magia. El equipo no tiene un patrón de juego, sigue teniendo entre sus filas a jugadores que no están a la altura de las circunstancias, es decir, el técnico no cuenta con un plantel acorde a la historia del club y, como si con ello no bastara, el entrenador no colabora demasiado con sus modificaciones permanentes, dándole oportunidades a futbolistas que ya demostraron claramente que no rinden y quitándole seguridad a los juveniles prometedores como Funes Mori y Villalva.
El presidente del club, Daniel Passarella, tiene un panorama harto complicado. La institución con la que protagonizó períodos exitosos en sus etapas como jugador y DT, no sólo atraviesa un presente futbolístico paupérrimo, sino que además padece una situación económica asfixiante. La era Aguilar dejó una herencia que parece que llevará años solucionar. ¿Implicará eso un descenso?
Como agravante, las catorce fechas que quedan de este campeonato, no parecen ser una oportunidad para que los dirigidos por Leonardo Astrada reviertan la situación. Por el contrario, actuaciones como las de ayer frente a Arsenal y como las otras cuatro de este torneo, demuestran que todo puede empeorar. Al mismo tiempo, dejan en claro que el conjunto de la banda roja tiene un funcionamiento acorde al lugar que ocupa. Es decir, no es una cuestión que está relacionada solamente con los números acumulados durante las últimas campañas, River, además, juega como un equipo que está para luchar con los de la mitad de tabla para abajo.
Y eso no es que sucede por arte de magia. El equipo no tiene un patrón de juego, sigue teniendo entre sus filas a jugadores que no están a la altura de las circunstancias, es decir, el técnico no cuenta con un plantel acorde a la historia del club y, como si con ello no bastara, el entrenador no colabora demasiado con sus modificaciones permanentes, dándole oportunidades a futbolistas que ya demostraron claramente que no rinden y quitándole seguridad a los juveniles prometedores como Funes Mori y Villalva.El presidente del club, Daniel Passarella, tiene un panorama harto complicado. La institución con la que protagonizó períodos exitosos en sus etapas como jugador y DT, no sólo atraviesa un presente futbolístico paupérrimo, sino que además padece una situación económica asfixiante. La era Aguilar dejó una herencia que parece que llevará años solucionar. ¿Implicará eso un descenso?
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