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Steinbrenner: Más genio industrial que hombre del beisbol

FLUSHING, Nueva York (VIP-WIRE) George Steinbrenner fue un triunfador constante. Y no hay duda alguna de que triunfó en el beisbol. Pero no fue un hombre del beisbol, sino un genio industrial. Y su éxito en Yankee Stadium y alrededores fue como tal, como hombre de negocios.

Desde 1973, cuando George adquirió a los Yankees, han celebrado cerca de seis mil juegos de temporada regular. El propietario asistió solamente a 189. Y tampoco estuvo en todos los partidos de las 17 veces que estuvieron en la pos-temporada.

Su principal deseo no era, pues, disfrutar al ver jugar al club, sino que produjera dinero primero y gloria después. De todas maneras, lo más notable que logró en sus 80 años y nueve días de vida, no ocurrió en su industria naviera, sino al frente de los Yankees. Fue cómo los compró por menos de 10 millones de dólares, y apenas en menos de cuatro décadas, él mismo recalcaba que no los vendía ni por dos mil millones. La revista Forbes los evaluó en mil 500 millones.

Un tal Steinbrenner

Al amanecer de aquel año 1973, se anunció que un tal George Steinbrenner, a quien nadie o muy pocos conocían en el ambiente de las Grandes Ligas, había adquirido a los Yankees, que eran propiedad de la CBS Radio y Televisión. El equipo estaba a punto de irse a la quiebra. La operación anunciada en un principio como "neta por 58 millones 700 mil dólares", se redujo, debido a una serie de arreglos y a las habilidades de Steinbrenner, hasta alrededor de 10 millones.

Después de 1964, cuando ganaron el título de la Americana y perdieron la Serie Mundial con los Cardenales, los Yankees habían terminado con más derrotas que victorias en cinco de las ocho temporadas. Una sola vez sobrepasaron el cuarto lugar, en una oportunidad fueron novenos y en otra décimos en la Liga de 10 equipos y sin divisiones.

En 1972 vendieron apenas 966,328 boletos. Pero ya en el ´73 terminaron en cuarto lugar, y aumentaron a un 1,262,103 entradas vendidas.

Ese número ha sobrepasado los cuatro millones en cuatro de las últimas cinco temporadas, no baja de los tres millones desde 1999 y en 2008 impusieron el record de la organización con 4,298,543.

Los otros ingresos

Al mismo tiempo, el negocio de la televisión se hizo tan bueno, que Steinbrenner terminó por organizar y lanzar la cadena YES, propia de los Yankees. Igualmente, los ingresos por venta de vallas y souvenirs, incluidos programas para cada juego, revistas mensuales y una variedad de 238 objetos diferentes, se han multiplicado por más de 100.

El mejor pelotero

Cuando Steinbrenner compró a los Yankees, estaba seguro de lo que iba a conseguir. Fue a medio día del tres de enero de 1973, un día gris y muy frío en Nueva York, y ocurrió en el salón de los periodistas del Yankee Stadium. El mismo George confirmó los rumores que corrían por toda la urbe desde la Navidad.

Recuerdo que al final de sus palabras, que fueron muy pocas, dijo con volumen de 50 decibeles:

"Y este equipo será ganador muy pronto y para siempre, porque tengo al mejor pelotero posible de conseguir".

Hizo una pausa, como en busca de retórica, o quizá para producir suspenso, mientras pasó la mirada por todo el grupo de más de cien periodistas. Entonces añadió:

"¡Ese pelotero es este!"

Sacó del bolsillo una chequera y la mostró a uno y todos los lados.

Para comprobar su promesa, celebró la despedida del Año Viejo 1974, firmando en la tarde del 31 de diciembre a Jim (Catfish) Hunter por cinco años. Eso inauguró, no sólo los contratos multianuales en las Grandes Ligas, sino también las negociaciones multimillonarias.

Desde entonces la chequera de los Yankees es la más alegre del mundo a la hora de pagarle a los bigleaguers. Incluso, dio la impresión de que Steinbrenner sintió envidia porque los Rangers firmaran a Alex Rodríguez en 2001 por 250 millones de dólares por sus servicios durante 10 años. Porque se empeñó en conseguirlo hasta que tres años después, el 16 de febrero de 2004, no solo envió a Texas por él a Alfonso Soriano (2B) y a Joaquín Arias (SS), sino que en dos operaciones distintas refirmó a Alex, pagándole igualmente entre 25 y 30 millones anuales, hasta 2017, cuando el slugger celebrará sus 42 años.

Chismes, peleas, escándalos

Es cierto que durante el reinado del Boss, el proceso interior de los Yankees ha sido una maquinaria de chismes, peleas, resquemores, reconcomios y escándalos. Ahora George Steinbrenner, autoritario, malhumorado a menudo, siempre presionador de sus empleados, deja al béisbol y deja a este mundo con record positivo.

Fue mucho de bueno lo que hizo por el beisbol, frente a algunas bravuconadas, a veces hasta delicitivas. Con todo y todo, creo que será elevado al Hall de la Fama muy pronto. Igualmente parece seguro que se publicarán docenas de libros acerca de su vida y que se realizarán unos cuantos documentales para la televisión.

Este año ya han aparecido dos libros que cuentan sus hazañas y sus desaciertos, "Steinbrenner, The Last Lion of Baseball", de Bill Madden (Harper Collins), y "George, The Poor Little Rich Boy Who built the Yankee Empire", de Peter Golenbock (Wiley). Y este martes por la tarde, mientras preparaba este trabajo, me llamó un agente amigo para decirme que tenía una oferta muy buena para que yo escriba la traducción del libro de Madden. Ese caso está en estudio.

Tartabull fueeeeera

En esa obra Bill recuerda la suspensión de dos años que el comisionado Fay Vincent impuso a George por travesuras ilegales en la política. Igualmente sus relaciones con el apostador Howie Spira para perjudicar el prestigio de Dave Winfield. Y cuenta Madden la angustia del Boss por salir de Danny Tartabull en julio de 1995, de cómo presionaba a sus ejecutivos para que salieran del boricua.

El gerente-general era Gene Michael, a quien George llamaba cada 15 minutos para apurarlo a negociar al outfielder, cuyo contrato tenía un año más por ocho millones de dólares. El mánager, Buck Showalter, le dijo a Gene:

"Ya se que George está desesperado, pero será imposible que consigas quién se lleve a Tartabull".

"Puedo negociar a cualquiera, siempre que no te importe lo que te traiga a cambio", le recalcó Michael.

"¡Pero nadie quiere a Tartabull!"

Tartabull bateaba apenas para .224 con seis jonrones el 28 de julio. El único chance que tenía Michael era conseguir un equipo que también tuviera a un pelotero sobre-pagado y en mal año. Los Atléticos estaban locos por salir de Rubén Sierra, quien bateaba para .265 y 12 jonrones, con dos años pendientes en el contrato por un total de 11 millones.

Al día siguiente, anunciaron el cambio.

Pascual el sospechoso


Durante los entrenamientos de 1990, George Steinbrenner estaba de lo más preocupado porque él había agitado el ambiente para que se firmara al lanzador dominicano Pascual Pérez, quien había demostrado ser ganador en siete temporadas de Grandes Ligas. Después que lo habían contratado el 21 de noviembre del ´89, Steinbrenner fue informado de que Pascual era sospechoso de consumir drogas. Eso lo alarmó de verdad.

"¡No quiero un escándalo de drogas en el clubhouse!" dijo en una reunión de trabajo. Y poco después reveló una idea que acababa de ocurrírsele: "Pongámosle una persona que lo vigile, que lo cuide en ese sentido 24 horas al día. Que no lo deje comprar, ni tener, ni usar drogas".

Así lo hicieron. Por orden del Boss negociaron con un caballero para que se ocupara del buen comportamiento del pitcher. Lo malo fue que poco después, ese señor que era el chaperón de Pascual fue detenido por tráfico de drogas, y estuvo una década encercelado.

Boss, el educador

Una tarde de 1985, iba yo rumbo al palco de la prensa en Yankee Stadium. El ascensor que usábamos los periodistas era el mismo de Steinbrenner, por lo que varias veces coincidimos. En esa oportunidad éramos los dos solos, y aproveché para preguntarle algunos detalles de actualidad entonces.

Me ayudó en todo, como era su costumbre con todos los reporteros. Al final le dí las gracias y le presenté excusas por mi inglés imperfecto, a lo que respondió:

"Si quieres te invito a que perfecciones tu inglés por mi cuenta. Te llevo a Florida, y después de un año allá, vía universidad, puedes escribir Hamlet otra vez".

Nuevamente le dí las gracias, y le prometí pensarlo. Pero sabía que no aceptaría nunca, para no crear compromisos. Pero así era George, entusiasta de la educación. Por eso deja en El Bronx a 92 jovencitos en escuela secundaria, a quienes les pagaba alimentación, ropa y estudios, y a quienes había prometido educar hasta terminar la universidad. Sus hijos anunciaron que continuarán esa obra.

George Steinbrenner, de 80 años, murió en la mañana del martes 13 de julio de 2010, víctima de trastornos cardiovasculares. Antes había sufrido una embolia. Sólo tres días antes, el domingo, había muerto por una afección de los bronquios el legendario Bob Sheppard, 99 años de edad, quien fuera el anunciador interno de los Yankees durante los últimos 57 años.

Los Yankees están en primer lugar, pero doblemente de luto.

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