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Los dólares noquearon al boxeo (OPINIÓN)

¿Alguien duda que la súper final que protagonizaron Rafael Nadal y Novak Djokovic el domingo pasado en el Abierto de Australia enfrentó a los mejores exponentes de la disciplina? No, sus méritos los pusieron frente a frente en busca de la corona, esa es la escencia del deporte, un precepto obsoleto en el boxeo.

Manny Pacquiao
y Floyd Mayweather Jr., son los mejores peleadores del mundo, por consenso general, no por un sistema de puntaje establecido o un torneo, y sin embargo una pelea entre ellos se ha vuelto prácticamente imposible.

El apasionante deporte de los guantes y el ensogado se ha, por decir lo menos, prostituido. Sin pudor, organismos, peleadores y medios de comunicación, justifican la falta de competitividad con la devastadora frase: "Esto es un negocio". Los cinturones poco valen hoy en día, se puede ser campeón CMB, OMB, AMB, no importa, cual farsa o sátira teatral, son los dólares los que mueven los hilos de las marionetas.

Sin un organismo unificador, los intereses de promotores y casinos, tienen vía libre para montar un espectáculo de millones de dólares, no una competencia de excelencia deportiva.

¿Qué pasa si el resultado de la pelea entre Miguel Cotto y Floyd Mayweather es apretado a favor del boricua? ¿Qué van a hacer los jueces? ¿Tirar a la basura la hipotética pelea entre el filipino y el estadounidense? ¿Va a prevealecer el criterio deportivo o mercantil? ¿Qué es hoy el boxeo, un deporte o una industria?

Está el caso de Julio César Chávez Jr. Un peleador severamente cuestionado que impunemente desoyó el ordenamiento del organismo que lo reconoce como campeón para enfrentar al contendiente número uno, el argentino Sergio Martínez y optó por su compatriota 'Veneno' Rubio, que puede ser campeón con méritos muy endebles, al igual que el actual monarca medio.

Sin remordimientos Chávez Jr. busca sacar renta de su posición como campeón, antes que competir como dicta su condición de 'atleta profesional'.

No es ocioso recordar que el deporte surgió para fomentar la superación del cuerpo y el espíritu, para enfrentar al mejor contra el mejor, sin considerar los ratings, las bolsas, las apuestas.

Y es que la actividad profesional no está peleada con los réditos, las finanzas y los negocios. El Super Bowl del próximo domingo será un auténtico suceso lleno de colorido y luces, precedido por una temporada llena de esfuerzo y sana competencia en la cancha. No es necesario dejarse seducir tan fácil al dinero inmediato como lo hace el boxeo para obtener ganancias.

Evidentemente que el pugilismo no ha salido limpio de esta situación. La sombra del escepticismo y la sospecha se cierne sobre cada resultado y decisión con habitual tinte polémico. Para muchos aficionados es un gran show embelesado por el glamour de Las Vegas, no un deporte.

Para fortuna de los involucrados, cada que se acerca una mega pelea, la fe en la doctrina del boxeo vuelve a cegar nuestras mentes, vuelve a emocionar ver a dos contrincantes sobre un ring como si pelearan por ser el mejor de su deporte, como si no fuera sólo un negocio.

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